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Complicaciones del embarazo

Herpes genital

El herpes genital es una enfermedad de transmisión sexual (ETS) causada por el virus herpes simple tipo 1 (HSV-1) o tipo 2 (HSV-2). Por lo general, el HSV-1 produce brotes alrededor de la boca mientras que el HSV-2 produce ampollas genitales. Pero ambos pueden infectar las zonas orales o genitales. En los Estados Unidos, aproximadamente una de cada cinco mujeres tiene la infección pero la mayoría no lo sabe ya que no presenta síntomas.

Un pequeño número de personas infectadas desarrolla ampollas en la zona genital que producen comezón y dolor. Una persona que contrae herpes genital por primera vez también puede desarrollar fiebre, fatiga (cansancio extremo), inflamación de las glándulas y dolores en el cuerpo. El virus permanece en el cuerpo para siempre y puede causar brotes recurrentes de ampollas. Es más probable que el HSV-2 cause brotes recurrentes que el HSV-1.

Por lo general, los profesionales de la salud diagnostican el herpes observando las ampollas y tomando una muestra de las ampollas para analizarlas. Los análisis de sangre también pueden ayudar a diagnosticar el herpes, aunque una persona no tenga síntomas.

Menos del uno por ciento de las mujeres embarazadas con un brote recurrente de herpes genital cerca del momento del parto (37 a 41 semanas de embarazo) transmite el virus a su bebé. Del 30 al 50 por ciento de las mujeres embarazadas que contraen herpes genital por primera vez en la última etapa del embarazo transmite la infección al bebé. Si su pareja tiene antecedentes de herpes genital y usted no, no tenga relaciones sexuales durante el tercer trimestre cuando el riesgo de transmitir la infección al bebé es más alto. No tenga sexo oral si su pareja tiene una ampolla alrededor de la boca. Durante todo el embarazo, absténgase de tener relaciones sexuales si su pareja tiene síntomas. Su pareja debe usar un preservativo incluso cuando no tiene llagas, ya que la infección puede estar activa aunque no presente síntomas.

Las mujeres con herpes genital pueden transmitir la infección a sus bebés durante el nacimiento. Algunos bebés infectados desarrollan llagas en la piel o en la boca que, por lo general, pueden tratarse con medicamentos antivirales. Sin embargo, a veces las infecciones llegan al cerebro y a otros órganos. Los bebés infectados suelen desarrollar daño cerebral, ceguera e incapacidades intelectuales y algunos mueren.

Si tiene síntomas de herpes en el momento del parto, es probable que el médico le aconseje realizarse una cesárea para proteger al bebé. Si tiene brotes recurrentes de herpes genital, es posible que deba tratarse con un medicamento antiviral en la última etapa del embarazo para prevenir los brotes cuando falta poco para el parto.

¿Cómo puede protegerse y proteger a su bebé de las ETS?

Consulte a su profesional de la salud para determinar si debe realizarse pruebas y recibir un tratamiento para alguna ETS antes del embarazo. Esto puede ayudarle a proteger su salud y su fertilidad y la salud de su futuro bebé.

Durante el embarazo, no haga cosas que puedan exponerla a una ETS. Lo más aconsejable es tener relaciones sexuales seguras, es decir, con una sola persona que no tenga relaciones sexuales con otras personas. Utilice un preservativo si tiene relaciones sexuales con alguien que podría tener una ETS. Además, pida a su pareja que se realice pruebas para detectar si tiene una ETS y que se realice el tratamiento correspondiente.

Avise a su profesional de la salud inmediatamente si sospecha que tiene una ETS o si ha tenido una relación sexual con una persona que puede tener una ETS. Debe recibir tratamiento inmediato para proteger su salud y la de su bebé.